China aprueba una ley de "unidad étnica" criticada por oenegés
China aprobó el jueves una ley denominada de "unidad étnica" que los defensores de los derechos humanos consideran perjudicial para las lenguas y las culturas minoritarias del país.
La nueva ley, adoptada por la Asamblea Nacional Popular (ANP), formaliza políticas orientadas a promover el mandarín como "lengua común nacional" en la educación, los trámites oficiales y los lugares públicos.
La nueva norma criminalizará además la participación en "actividades terroristas, actividades separatistas étnicas o actividades de extremismo religioso".
La ley indica que se trata de una "medida significativa" para "reforzar la cohesión" en el país que, según afirma, se enfrenta a cambios sociales sin precedentes.
China, donde la etnia mayoritaria es la han, reconoce dentro de sus fronteras a 55 minorías que agrupan varios centenares de lenguas y dialectos.
El Gobierno chino ha sido acusado desde hace décadas de llevar a cabo políticas para asimilar por la fuerza a estas minorías a la mayoría han.
En algunas regiones como el Tíbet o Mongolia Interior, donde viven importantes grupos étnicos minoritarios, las políticas gubernamentales han obligado a que el mandarín se utilice como lengua de enseñanza.
Según Yalkun Uluyol, investigador especializado en China de la oenegé Human Rights Watch, la nueva ley es un "cambio radical" respecto a la política de la era del exdirigente Deng Xiaoping, en los años '80, que garantizaba a las minorías el derecho a utilizar sus propias lenguas.
A partir de ahora los centros educativos tendrán que utilizar el mandarín como principal lengua de enseñanza.
La nueva ley no menciona específicamente ninguna lengua pero probablemente afectará a los hablantes de uigur, mongol y tibetano.
"No es casualidad que la ley se dirija a los espacios donde los niños tienen más probabilidades de entrar en contacto con su lengua materna", declaró a la AFP Erika Nguyen, de la asociación de defensa de la libertad de expresión PEN America.
O.Byrne--IP