The Irish Press - Rubio testifica en juicio de amigo acusado de hacer lobby para Venezuela

Rubio testifica en juicio de amigo acusado de hacer lobby para Venezuela
Rubio testifica en juicio de amigo acusado de hacer lobby para Venezuela / Foto: GIORGIO VIERA - AFP

Rubio testifica en juicio de amigo acusado de hacer lobby para Venezuela

El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, compareció este martes como testigo en el juicio de un viejo amigo, acusado de hacer lobby en secreto para el gobierno de Venezuela durante la primera administración de Donald Trump.

Tamaño del texto:

David Rivera, un republicano de 60 años que fue legislador estatal de Florida y después representó a ese estado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, es juzgado en una corte federal de Miami por presunto cabildeo ilegal entre febrero de 2017 y diciembre de 2018.

Rubio testificó ante el tribunal durante unas tres horas, en las que confirmó que Rivera era "un amigo cercano", con el que incluso compartió casa cuando ambos eran legisladores estatales, y negó saber nada del supuesto contrato firmado por él con las autoridades venezolanas.

Según la acusación, Rivera fue contratado por el exmandatario venezolano Nicolás Maduro --derrocado en enero en una operación militar estadounidense y encarcelado en Nueva York acusado de narcotráfico-- para lograr que la Casa Blanca suavizara su política hacia Caracas con la ayuda de sus contactos republicanos.

La Fiscalía no le reprocha, sin embargo, ningún delito a Rubio, que era senador en el momento de los hechos, en julio de 2017, cuando se entrevistó en dos ocasiones con su amigo para abordar el futuro de Venezuela.

Según declaró el secretario de Estado, antes de ese primer encuentro, de unas dos horas, Rivera le dijo que quería verlo para hablar del hecho de que "personas dentro del régimen de Maduro estaban dispuestas a hacerse a un lado" y permitir "elecciones libres y justas".

Rubio, "escéptico" ante esa noticia, aceptó reunirse con su amigo en Washington, según contó en la corte.

Rivera le explicó entonces que el magnate venezolano Raúl Gorrín le iba a hacer llegar una carta del propio Maduro, en la que debía reconocer su voluntad de permitir una transición pacífica en Venezuela.

En una segunda reunión en un hotel de la capital, Rivera acompañó a Gorrín al encuentro de Rubio, pero el empresario no llevó la carta prometida y sólo se quejó de la situación en su país. Todo fue una pérdida de tiempo, según el exsenador.

Los fiscales aseguran que Rivera contactó a Rubio para esos encuentros tras convencer a Delcy Rodríguez, entonces ministra de Exteriores y actual presidenta interina, que le concediera un contrato de 50 millones de dólares para su labor de cabildeo, pagado a través de la petrolera estatal PDVSA.

Rivera y la asesora política Esther Nuhfer están imputados por lavado de dinero y por no registrarse como agentes extranjeros en Estados Unidos, entre otros cargos.

- "Un acérrimo anticomunista" -

En su interrogatorio de Rubio, el abogado defensor de Rivera, Edward Shohat, insistió en demostrar la estrecha relación entre su cliente y el exsenador. También quiso subrayar que todos los intercambios que habían tenido en 2017 apuntaban a conseguir un cambio de régimen en Venezuela, algo incompatible con el supuesto contrato firmado con el gobierno de Maduro.

Rubio, que describió a su amigo como "un acérrimo anticomunista", aseguró que no se habría reunido con él si hubiera sabido algo sobre el supuesto contrato.

En una sala de audiencias abarrotada, la audiencia transcurrió en un ambiente distendido.

Cuando la Fiscalía pidió que no se mostraran fotos de Rubio y Rivera en las que aparecían los hijos del primero, la jueza Melissa Damian bromeó con el hecho de que el secretario de Estado quizás quisiera guardar esas imágenes porque en ellas "tiene muy buen aspecto".

Luego, tal vez nerviosa por el testimonio de un testigo de tan alto perfil, Damian lo llamó al estrado antes de convocar al jurado.

El propio Rubio se dejó llevar por el buen ambiente y aceptó firmarle al abogado Shohat un ejemplar de una autobiografía que publicó en 2012.

El testimonio de Rubio es un hecho poco común: ningún miembro de un gobierno estadounidense en funciones había declarado en un juicio penal desde 1983, cuando lo hizo el entonces secretario de Trabajo Raymond Donovan en un proceso contra la mafia.

T.Murray--IP