Las cadenas hoteleras españolas Meliá e Iberostar dejarán de operar totalmente en Cuba
Los grupos hoteleros españoles Meliá e Iberostar pondrán fin a todas sus actividades en Cuba por las sanciones estadounidenses que presionan cada vez más a la economía de la isla comunista.
Meliá anunció este martes que cesará sus operaciones en Cuba a partir del viernes ante las "persistentes dificultades" para operar en el país.
Las últimas sanciones estadounidenses "imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa" de las actividades, indicó el grupo con sede en Mallorca, islas Baleares, en un comunicado remitido al supervisor bursátil español (CNMV).
No obstante, la compañía trabaja para "garantizar una transición ordenada" con el objetivo de minimizar "en la medida de lo posible" el impacto para "los empleados, proveedores y clientes", precisó Meliá.
Iberostar también pondrá fin próximamente a "todas sus actividades" en la isla, indicó a la AFP una fuente cercana al asunto en La Habana, sin ofrecer más detalles.
La información fue confirmada por otra fuente del sector turístico cubano. En el sitio web comercial de Iberostar ya no aparece disponible ninguna reserva para hoteles en Cuba.
A principios de junio, ambos grupos hoteleros españoles, entre los más importantes que operan en la isla, anunciaron una reducción de sus actividades al abandonar la gestión de hoteles administrados conjuntamente con el conglomerado militar-empresarial Gaesa, sancionado por Washington.
Las compañías se habían replegado entonces hacia la gestión de hoteles operados en asociación con el Ministerio de Turismo. Sin embargo, las nuevas sanciones anunciadas la semana pasada por Washington contra ese ministerio obligan ahora a estas empresas a retirarse completamente de Cuba.
Meliá dejará así de gestionar un total de 34 hoteles. Iberostar abandonará la administración de 18 establecimientos.
Meliá fue la primera cadena hotelera extranjera en establecerse en Cuba, después de que el expresidente Fidel Castro (1926-2016) abriera el país al turismo internacional para afrontar la crisis provocada por la caída del bloque soviético en 1991.
Además del embargo estadounidense vigente desde 1962, Washington impuso desde enero un bloqueo petrolero a Cuba que afecta las actividades económicas, energéticas y sociales del país.
Las sanciones vigentes han llevado a otras empresas extranjeras a retirarse de Cuba, incluido otro importante operador turístico, la cadena hotelera canadiense Blue Diamond, así como la minera canadiense Sherritt.
Estas salidas, junto con la caída drástica del turismo, están reduciendo las entradas de divisas, esenciales para el funcionamiento de la economía cubana.
El presidente Donald Trump sostiene que Cuba representa "una amenaza extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha amenazado en varias ocasiones con "tomar el control" de la isla.
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T.Behan--IP