Treinta años después, el COI reintroduce los test de feminidad
Casi 30 años después de haber renunciado a los test genéticos de feminidad, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció este jueves que los retomará a partir de los Juegos Olímpicos 2028, lo cual excluye del deporte femenino a deportistas transgénero y a una gran parte de las intersexuales.
La admisión en las competiciones olímpicas femeninas "está ahora reservada a personas de sexo biológico femenino", no portadoras del gen SRY, explicó el COI en un comunicado, tras una reunión de su comisión ejecutiva.
La instancia da así la espalda a las reglas dictadas en 2021, que permitían a cada federación fijar su política, y el COI excluye a la vez a deportistas transgénero y a una gran parte de las intersexuales, portadoras de forma natural de variaciones genéticas y consideradas como niñas desde su nacimiento.
Podrán librarse de esta nueva medida aquellas que puedan demostrar su "insensibilidad total a los andrógenos", es decir, la incapacidad de sus cuerpos de utilizar testosterona, una prueba que necesita investigaciones complejas y costosas.
Esta nueva política, la primera gran medida de la presidenta zimbabuense Kirsty Coventry desde su elección hace un año a la cabeza del COI, se aplicará a partir de los Juegos 2028 de Los Angeles y "no es retroactiva".
De esta forma no peligra el oro olímpico obtenido en los Juegos de París por la boxeadora argelina Imane Khelif, que reconoció ella misma ser portadora del gen SRY, si bien nació como niña y siempre ha sido presentada como mujer por el COI, al ser atacada por su feminidad.
- El COI se une a la visión de Trump -
La responsabilidad de organizar los test recaerá sobre las federaciones internacionales y en las instituciones deportivas nacionales. Estas pruebas se harán mediante un test de saliva, un raspado bucal o una muestra de sangre y deberán ser realizadas "una única vez en la vida del deportista", indicó el COI.
Esta medida está ya en vigor desde el año pasado en tres disciplinas: atletismo, boxeo y esquí, si bien su aplicación se enfrenta a problemas prácticos y legales.
El COI ya había recurrido a los test cromosómicos de feminidad entre 1968 y los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, antes de renunciar a ellos en 1999 bajo la presión de la comunidad científica, que cuestionaba su idoneidad, y de su propia comisión de deportistas.
Si bien Kirsty Coventry todavía no se ha reunido con Donald Trump, anfitrión de los Juegos Olímpicos 2028, esta política elimina el principal asunto que podría haber generado un conflicto con el presidente estadounidense.
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump excluyó por decreto a los deportistas transgénero del deporte femenino, una medida que iba contra las reglas vigentes del COI en ese momento.
Se espera que la medida sea aplaudida desde Washington, pero estos últimos meses se han multiplicado las voces contra el regreso de estos test, por parte de científicos, investigadores de Naciones Unidas, juristas y organizaciones de defensa de Derechos Humanos.
- "Un anacronismo nefasto" -
A principios de marzo, un editorial del British Journal of Sports Medicine cargaba contra un "anacronismo nefasto", destacando que todavía no existen "datos científicos de calidad sobre una posible ventaja de rendimiento deportivo" en las personas intersexuales portadoras del gen SRY.
Mostrando preocupación por la "opacidad" del trabajo llevado a cabo por el COI, ocho expertos de Naciones Unidas estimaron por su parte que "la duda científica" llamaba a tomar medidas "fundadas en pruebas sólidas y específicas de cada deporte".
Desde un punto de vista legal, 22 juristas de todo el mundo hicieron el miércoles un llamamiento a deportistas e instituciones nacionales para rechazar los test genéticos, que según ellos violan numerosas leyes nacionales e internacionales sobre la no discriminación, la bioética o la protección de la vida privada.
Coventry, que en marzo de 2025 se convirtió en la primera mujer y en la primera persona de origen africano en asumir la presidencia del COI, llegaba aupada por la esperanza de una renovación y sus primeras decisiones han ido orientadas hacia el futuro de los Juegos Olímpicos y su modelo económico.
Respecto al deporte femenino, el único tema abordado desde hace un año ha sido las reglas de eligibilidad, un foco "que desvía la atención de los verdaderos problemas, como la financiación desigual, el acceso a la práctica deportiva, la diferencia de remuneración y las violencias", lamentó la semana pasada Andrea Florence, de la organización Sport and Rights Alliance.
N.Connor--IP